La bodega

Una bodega hecha de piedra, viento y tiempo

Cuatro generaciones cuidando viñas viejas en una meseta caliza a 750 metros de altitud.

Nuestra historia

Cien años escuchando a una tierra pobre y generosa

En 1924 Aurelio Calvo plantó las primeras cepas de bobal sobre una meseta de suelos calizos donde nadie quería cultivar. La piedra obligaba a las raíces a bajar hondo y el viento del norte mantenía las uvas sanas y frescas.

Hoy su bisnieta Clara dirige la bodega con la misma idea: intervenir poco, vendimiar a mano y dar a cada parcela el tiempo que necesita. Elaboramos seis vinos y cada botella cuenta un año distinto de la viña.

Clara Calvo · Cuarta generación

Conoce la bodega

De la viña a la copa

Un año de trabajo en cada botella

Así hacemos nuestros vinos: con calma, a mano y siguiendo el ritmo de cada parcela.

  1. La viña

    Poda en invierno, cubierta vegetal y cero herbicidas. Cada parcela se trabaja según su suelo y su orientación.

  2. Vendimia a mano

    De finales de agosto a mediados de octubre, en cajas de 12 kilos y siempre de madrugada, con la uva fresca.

  3. Fermentación

    Depósitos pequeños por parcela y levaduras de nuestra propia viña. Remontados suaves, sin prisa.

  4. Crianza

    Barricas de roble francés y fudres grandes en una nave excavada en la roca, a 14 °C todo el año.

  5. Botella y reposo

    Embotellamos sin filtrar en exceso y dejamos que el vino descanse meses antes de salir al mercado.

La bodega por dentro

Rincones que se visitan con calma

Nave de crianza
Nave de crianza
Atardecer en la ladera norte
Atardecer en la ladera norte
Sala de catas
Sala de catas
Vendimia de madrugada
Vendimia de madrugada
Copas preparadas para la cata
Copas preparadas para la cata
Maridaje con quesos de la zona
Maridaje con quesos de la zona
Corchos de la última añada
Corchos de la última añada

La bodega en cifras

Pequeños por elección, exigentes por costumbre

  • 48

    hectáreas de viñedo propio en 23 parcelas

  • 750m

    de altitud sobre suelos de caliza

  • 320

    barricas de roble francés en la nave de crianza

  • 96.000

    botellas al año, ni una más

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